lunes, 22 de marzo de 2010

EL MARAVILLOSO PUZZLE DE LA CREACIÓN (1)

En el primer versículo del evangelio según San Juan, se lee: “En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.”
A partir de la palabra que en Dios está junto a Él, se produce la creación. Todo ello existe desde siempre, aunque la mente humana no puede de ninguna manera imaginar la infinitud del principio, ya que para nosotros todo sucede en procesos lineales que comienzan en un punto.
En ese principio inimaginable se establecen las leyes universales de forma que todo lo que ocurra sea perfecto según los planes establecidos, que siempre seguirán las leyes inmutables del Universo.
La Inteligencia Suprema decide que todos los seres son parte de ella misma y que en cada ser existe una chispa divina idéntica, que lo anima y que le da vida.
La diferencia entre la Divinidad y la materialidad está basada en la densificación de la energía divina, de forma que todo pueda ser percibido por nosotros en nuestra dimensión material, lo cual nos permite también tener experiencias divinas y humanas en esta dimensión.
Dios es esencialmente AMOR, y en su infinito amor decide desde siempre ser justo, amable y misericordioso. Las leyes universales son perfectas y Dios permite al hombre su cumplimiento o incumplimiento, con la única condición de asumir también el resultado de sus pensamientos, palabras y obras, de forma tal que esos resultados le ayuden a aprender de sus propios errores.
Desde el momento en que la Mónada Divina comienza su proceso de densificación, empieza también el recorrido hacia su origen. A partir de ese momento inimaginable, la frecuencia vibracional de esta infinitésima partícula divina va reduciendo progresivamente su vibración, hasta el momento de su máxima densificación, a partir del cual comienza su ascenso en el camino de retorno. Momento en el cual nos encontramos todos los seres que ya hemos traspasado la barrera del reino mineral.
Con el fin de que el hombre pueda tener muchas oportunidades de aprendizaje, Dios nos da la posibilidad de venir a encarnar una y otra vez pero, para evitar que nuestra libertad de elección se vea condicionada por nuestras acciones anteriores de otras vidas, se establece una especie de “velo” de manera que nos sintamos libres de poder equivocarnos de nuevo, si nos es preciso. Y por otro lado, el velo de maya, no nos permite ver nuestra realidad esencial, sino que sólo nos permite ver la realidad ficticia que percibimos desde nuestra perspectiva material.
Esta es la manera que tenemos para conseguir superar las pruebas, como quien aprueba las asignaturas pendientes antes de conseguir la titulación.

Todo forma parte de un puzzle perfecto.